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-Credito: NASA

Entre 1986 y 2016, el lago Poopó se quedó sin agua. Después del Titicaca, tenía el segundo volumen más importante del país.

«Tenemos un lago que ha desaparecido, ahora es una pampa; un desierto donde no se puede sembrar nada, ni producir; no hay nada, mucho menos vida».

Con estas palabras, recogidas por la agencia de noticias Efe, fue que el dirigente campesino Valerio Rojas describió la situación del lago Poopó, el segundo más grande de Bolivia después del Titicaca. Este lago de agua salada, ubicado en un altiplano en el departamento de Oruro, que colinda con Chile, tenía una extensión de 2.337 kilómetros cuadrados. Pero ahora ha quedado reducidos a tres humedales –»charcos» dirían algunos– de menos de un kilómetro cuadrados y escasos 30 centímetros de profundidad.

La catástrofe se venía anunciando desde hace años y tiene un fuerte impacto ecológico, económico, social y político. Implica la destrucción de todo un ecosistema, la pérdida de centenares de especies de fauna y flora, la desaparición de culturas por el éxodo de las comunidades que subsistían del lago y la falta de acciones efectivas para enfrentar la sequía.

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 Unas 350 familias pesqueras dependían del lago, los botes de los pescadores, ya inutilizados. La sequía destruyó su fuente de trabajo ,en consecuencia han tenido que emigrar.

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Las razones son complejas y van desde los efectos climatológicos y los malos manejos de los recursos acuíferos hasta la actividad humana, la contaminación y la falta de atención a un desastre que se veía venir.

Los análisis del gobierno apuntan al fenómeno El Niño y el calentamiento global ocasionado por países industrializados.

El viceministro de Recursos Hídricos y Riego, Carlos Ortuño cita datos científicos que establecen que la temperatura mínima aumentó 2,06º centígrados en los últimos 56 años y el Niño a provocado sequías

.Los lagos Poopó y Titicaca dependen del aporte del río Desaguadero, pero un plan regulador establecido en la década de los 90 resultó preferencial para los niveles del Titicaca, impidiendo el paso de agua hacia el Poopó.Además, el propio río está afectado por la actividad humana que lo usa para sus cultivos, y sistemas industriales y mineros.

Según expertos en conservación, unas 200 especies de aves, peces, mamíferos, reptiles, además de gran variedad de plantas, desaparecieron con la sequía del Poopó.La Razón que entre las aves que se vieron forzadas a abandonar el lugar había tres especies de flamencos en peligro de extinción. El lago era un punto de descanso de aves migratorias que se trasladaban de norte a sur, activistas ambientales añaden que numerosos mamíferos, reptiles y anfibios quedaron sin hábitat y alimento con la transformación del lago en prácticamente un desierto. La peor parte se la llevaron los peces, pues no pudieron migrar como los otros animales y «murieron en el lugar».

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//Información tomada de,  http://www.bbc.com/- Registro  fotográficos -NASA Y REUTERS-